martes, 23 de noviembre de 2010

Publicación en la revista EL CALDERO DEL DIABLO



INMUNIDAD PRESIDENCIAL

Se tapó con una sábana, giró hacia su derecha y encendió la luz. Cuánto habrá durado, pensó -¿10, 15 minutos?, no, menos, ni siquiera eso. El emperador del mundo es un púber principiante en la cama-
Ahora ella encendía un Virginia Slim, y él, con los ojos cerrados todavía y sin poder disimular la sonrisa en su cara, le dijo que él no, que él no fumaba, que gracias de todos modos. Soltó una bocanada de humo. Seguía pensando: -este negrito, presidente de Estados Unidos de Norteamérica y del mundo, no me dejó ni a dos cuadras del orgasmo, sin embargo me esforcé para que parezcan reales los gemidos, pero ya está… Hoy le hice un favor al mundo… míralo, tirado, desparramado, tan viril que parecía… realmente esperaba otra cosa, pobre su negra esposa ¿conocerá lo que es un orgasmo?-

Brenda Love era el nombre artístico de la española Margarita Jiménez. Era desde hace unos años una de las conejitas Play Boy más famosas, sus rasgos latinos-europeos la convirtieron en la “diferente” dentro del staff de las chicas de la Mansión: todas rubias o morochas, todas flacas, todas tetonas y culonas, todas blancas, todas gringas, todas silicona; salvo ella: “la mestiza”, como le decían sus colegas.
Quizás los rasgos sudacas fueron los que terminaron de convencer al presidente afro.
Margarita había nacido en 1982, en Madrid, su madre, uruguaya, era una guerrillera tupamara exiliada; su padre, alemán, un profesor de filosofía clásica.

El presidente esperó que Brenda termine el cigarro. Cuando aplastó el filtro contra el cenicero para apagar la última brasa de tabaco, la miró con la sonrisa de quien trama algo y le dijo que quería volver a hacerlo.
-“Hacerlo” se repitió ella mentalmente, siempre le había divertido el pudor que podía llevar a una persona a decir “HACERLO” para referirse a una fornicada.
Por supuesto que iba a volver a hacerlo, o mejor dicho: volvería a dejar que el lo haga. Pero como toda dama, tenía su condición.

-Muero de ganas señor presidente, pero se me antoja tomar una copa de champaña antes para celebrar.

-Sus deseos son órdenes- El hombre se levantó, se colocó la bata y caminó algunos pasos hasta llegar al otro lado de la habitación; abrió una pequeña heladera y sacó una botella.

-¿Por qué brindamos Sr. Presidente?

-¿Por los Estados Unidos? Dijo sin perder el protocolo.

-Y por usted en especial señor presidente, por ser el primer presidente negro de la historia norteamericana.

-Y por usted también señorita, la dama más atractiva y sensual que he conocido.

-Sin embargo presidente, lamento informarle que además de atractiva y sensual, padezco HIV. Y lamento informarle que existe un noventa y nueve por ciento de probabilidades que lo haya contagiado durante la última hora, no pensó en cuidarse antes de “hacerlo”. Tengo SIDA señor presidente.

-Pues no hay problema señorita, ya tenemos la cura. ¿Vamos a la cama?

Sal gruesa para nuestras nuevas viejas heridas.

Palabras escritas en Salta, el 15 de febrero de 2009.

A mis incondicionales amigos, Facundo Bettella y Maximiliano Hevia.


Sal gruesa para nuestras nuevas viejas heridas.
La realidad es la más hija de puta. Por que lamentablemente nos limita.

Algunos queremos ser inmortales, y nos conforman con solo quedar grabados en la historia.
Otros quieren volar, y se conforman con volar por un rato y volver a caer.
Algunos queremos demasiado a una mujer, y nos conformamos con otra que no queremos y ella a nosotros si.
Y si queremos ser protagonistas nos conformamos con el segundo papel.
Si, mis queridos, la realidad es la mas hija de puta de todas.

Como siempre digo, los sueños están reservados solo para almohadas, muchas veces babeadas.

Hoy de nuevo una despedida… otra vez un asado aceitado por el alcohol, otra vez pelean a muerte el trago amargo contra el brindis y el abrazo.

Hoy de nuevo, la vida bifurca los caminos, nos iremos por las ramas. Pero tengo una certeza, todos en algún momento volvemos al tronco. Y, aunque suene feo, en algún momento después de irnos por las ramas, vamos a convertirnos en hojas, para terminar cayendo, todos juntos, antes o después, al piso.

Y como decía el Flaco Spinetta, todas las hojas son del viento.

Y hago una pausa, por que verdaderamente necesito hacer un trago, necesariamente tengo que tomar aire. Es dura la idea del paso del tiempo, son duras las despedidas, son duros los recuerdos cuando solo son recuerdos. Pero sí, mis amigos la batalla siempre la gana el futuro, siempre tomamos las decisiones pensando en él y no en el recuerdo.

Mal que nos pese, la realidad es la más hija de puta de todas.

Y hoy la realidad es la despedida, el último abrazo por un buen rato. Como decía otro de nuestros ídolos, el sr. Calamaro –malditas despedidas, me están volviendo viejo-

Y está peleando en un ring el trago amargo contra el brindis y el abrazo. La angustia, la melancolía, la nostalgia, los recuerdos, las borracheras, las mujeres, los partidos de fútbol y los viajes. Pero gana el mañana, gana la ausencia de nuestros amigos.

Hoy estamos todos juntos, todos reunidos, todos contentos, todos hermanos, pero la hija de puta de la realidad sabe que mañana vamos a seguir cada uno por un camino distinto.

Propongo inacabables risas, recuerdos, anécdotas, historias, chistes, peleas, forreadas, cumbia, rock, mujeres, alcohol. Lo propongo, por que aunque nos arda, es la última oportunidad para un largo rato.

Algunos ya se fueron, nos recuerdan y los recordamos, hay otros que se fueron, y simplemente eso, se fueron, se olvidaron.

Perdonen por estos escasos minutos que les robo leyendo. Pero créanme, lo sentía necesario. Necesitaba una pausa para decirles estas cosas, que saben sin dudas, pero siempre generalmente nos las guardamos.

Por último, al animal Bettella y al Mazzy les deseo éxito, ya saben que la suerte es para los mediocres. No puedo darles consejos, no tengo autoridad moral.
Solo puedo darles mis recuerdos, mis palabras, que no es mucho.
Les dejo mi afecto muchachos, eso es bastante. Y en este momento, de desborde emocional, espero sin duda, volver a verlos, volver a compartir infinitos encuentros. Espero en la distancia sigan siendo como son, sigan atravesando los obstáculos, sigan con la curiosidad, sigan sabiendo que el destino lo tuercen ustedes, sepan que si nosotros y el mundo mañana es mejor es porque nosotros sin dudas luchamos por eso.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Pequeñas delicias de la vida conyugal

Mañana iba sacarse los muertos de encima. Iba a hablar con Mariana, le iba a decir que no quería que lo llame más, que no le interesa ser su ex novio devenido en psicólogo, que si Martín, su marido, la sigue tratando mal es culpa de ella. Ya no iba a ser el ex novio simpático que presta el hombro y palabras amables de consuelo.

No es que se haya estado de mal humor, pero ya no tenía ganas de bancarse pelotudeces.

Pensaba, si mañana el Puma volvía poner esa radio de fachos en la oficina la iba a desenchufar, los iba a mandar al Puma, a la radio y a los fachos a la concha de su madre.

Seguía pensando en los muertos. Se los iba a sacar a todos de encima.

Iba a hablar con Raúl, el almacenero, le iba a decir que estaba arto de que lo atienda siempre con cara de orto y que no le vuelva a mentir con el tema de la cerveza, que no le diga que está fría si la acaba de poner en la heladera. También le iba a decir que es realmente lastimoso que cada vez que le pida fiambre le de unos gramos de menos para sacar ventaja, cien gramos son cien gramos, no noventa.

Una vez aclarado todo con el almacenero iba a volver al edificio. Iba a tocar el quinto B y le iba a decir a su vecino (fingiendo otra voz, lógico) que la mujer lo cagaba con el portero. Eso no era verdad, pero quería hacerles pasar un mal momento por todas las veces que garchaban de madrugada y no lo dejaban dormir. Estaba arto de despertarse con el ruido que hacía la cama cuando se arrastraba y el golpeteo del respaldo contra la pared.

Se divertía imaginándose la discusión y los gritos de la parejita. Para colmo, el portero era un flaco simpático y de buen aspecto físico; un buen prototipo de amante.



Todo eso pensaba mientras se lavaba los dientes. Estaba satisfecho solo de pensar que mañana se iba a rebelar contra las pequeñas cosas de su vida que lo hacían infeliz.

Lo de los vecinos es un poco por envidia, pensaba. Claro, lo despertaba una cama yendo y viniendo, arrastrándose por el piso. No le quedaba otra que prender el televisor, hacer zapping y colgarse con Volver viendo una novela vieja de Osvaldo Laport y Solita Silveira.

Dejó de pensar, se enjuagó la boca y se fue a dormir. Mañana sería un gran día.



Tipo tres de la mañana se despertó con un ruido. Otra vez, pensó. Pero esta vez no era la cama ni los gemidos, la vecina lloraba como loca a los gritos. Acto seguido escuchó un golpazo de puerta y un categórico “andáte puto hijo de puta”. Se levantó de la cama pensando qué carajo les pasaba a sus vecinitos felices, se sirvió agua y mientras la tomaba, escuchó que el ascensor bajaba. La mina seguía llorando y gritando.

Así como estaba, con un pantalón corto y su musculosa naranja, subió hasta el 5º; quería decirle a la mina que si podía dejar de gritar, que mañana laburaba temprano. Tocó el timbre, la mina atendió, tenía el maquillaje corrido y los ojos hinchados, pero estaba con un vestido negro que le quedaba muy bien. Antes de que diga nada, la mina le pidió disculpas y le dijo que ya se iba a calmar y no iba a hacer más ruido.

Casi sin pensar, le preguntó qué pasó y si ya estaba todo bien; la mina le dijo que si, a pesar de que acababa de enterarse que su marido era gay y que la engaña con el portero del edificio. No sabía si era enserio o en joda, se quedó con los ojos abiertos y solo atinó a decirle: “que bajón, sorry”. La mina le dijo que lo sospechaba desde hace tiempo, pero que recién ahora lo podía probar.

Como si fuese natural, la vecinita lo hizo pasar al departamento, tomaron café, fumaron porro, se rieron y garcharon toda la noche.

Cuando se levantó para ir a laburar, la mina seguía durmiendo, la despertó, le dio un beso y le dijo que esa noche cocinaba él, y que la esperaba en el departamento de abajo a las nueve.



En el laburo, el Puma volvió a poner esa radio de fachos, pero no importaba, había llevado un mp3 y se puso los auriculares; se rió toda la mañana del pobre Puma y de los pobres fachos. Desde la oficina llamó a Mariana, le dijo que no lo vuelva a llamar para contarle sus problemas, que vaya a un psicólogo, y que si lo vuelve a llamar, que sea para volver a cojer con el.

Durante la tarde fue a comprar unas cervezas al almacén de Raúl. Se las dio caliente, como siempre. No importaba, las iba a poner en la heladera, hasta las 9 había tiempo de sobra para que se enfríen

sábado, 2 de mayo de 2009

Los dueños de la esperanza

La esperanza prospera aun bajo las condiciones más inadecuadas.
Alejandro Dolina


Arde Troya, arde Argentina, arde Salta.
La esperanza no es de Morello, ni de Juanma, ni de Cristi. Este modelo de vaquitas y soja no es la esperanza, ni lo es Menem 2011, ni lo es el vice de la nación, no es ni la CGT ni la Sociedad Rural. La esperanza no es Wayar, ni Yarade, no es Lilita, ni tampoco de Vita.
El invierno no es la esperanza contra el dengue, no volar a México no nos va a garantizar la inmunidad de la fiebre porcina.
Bajar la imputabilidad no es la esperanza contra la inseguridad. La esperanza de los pobres no son los subsidios, la de la naturaleza no es Greenpeace.
Marte no es la esperanza de la Tierra cuando esta no aguante más. La esperanza no es pintarse la cara color esperanza.
Esperanza:
• Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
• Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad.
• En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.

La esperanza no es tampoco de la Real Academia Española. La esperanza no es Messi, ni el Diego como DT. La penalización del consumo de drogas no es la esperanza, el preservativo contra el sida tampoco.

La esperanza es el sueño de los que están despiertos, decía Carlomagno.
No es otra cosa que la firme convicción del pueblo de que una vida mas humana, justa y feliz, es posible.
Los dormidos, los anestesiados, los resignados, los sobornados por el miedo y la frustración, los que caminan por las calles pregonando el Apocalipsis de brazos cruzados pueden si quieren no tener esperanzas, o en vano depositarlas en algo o alguien.

La esperanza corre junto con el viento, y puede vencer gigantes (ya sabemos que son solo molinos). Empapando a todos los hombres libres, a los vecinos y hermanos que quieren torcer el destino, a los que ven en el esfuerzo y en la lucha la satisfacción, por que quien pelea no está muerto.
La esperanza es cada joven escuchando a un abuelo, es cada madre amamantando, la esperanza es cada tiza en el pizarrón, es cada hoja escrita, es un primer día de clases, es cada novio besando a la novia.
La esperanza es un tango mezclado con el himno a la alegría cantado por todos, la esperanza es hacerse cargo del presente y de la construcción de un fututo.

Francisco Laiseca.

martes, 11 de noviembre de 2008

DE BICIS Y BICICLETAS.

La bicicleta roja rodado 20 que tenía cuando era chico hoy está oxidada, tiene las gomas pinchadas, y la cadena cortada.
Estaba leyendo unas cosas para la facultad, mejor dicho: estaba leyendo unas cosas para mí, ¿para saber más? (preguntaría mi hermanita), no sé, pero me gusta leer, disfruto. El tema es que estaba sentado en el balcón ojeando un libro de Galeano cuando vi la bicicleta casi como si fuera, junto con las plantas que riega mi vieja, parte de la escenografía.
La bici estaba ahí, tirada contra la pared. Ya nadie la usa, creo que es por que no tiene nafta. Qué nostalgia sentí al verla ahí tirada. Una bicicleta pasa a ser un monton de fierros pegados cuando nadie la usa.
Justamente el libro de Galeano que estaba leyendo se llamaba "Las Bocas del Tiempo", mi bicicleta, es una boca más del tiempo. El color rojo que tenía se oxidó al igual que mis ganas de "andar", y la calco amarillenta de los pagüer renyers que está pegada en uno de los caños revela que ya no tengo ganas de luchar contra los malos y, lo mas triste, que no tengo poderes. Pero, hay algo que me preocupa más, y es que no veo las rueditas, las necesito. Con esas rueditas aprendí a no caerme, pero nunca terminé de aprender. Hoy, muchos años mas tarde, me sigo cayendo.
No quiero seguir leyendo Galeano hasta que no vea las rueditas, reitero, las necesito. Sin ellas y con la bici abandonada solo podría pedalear por el eterno Boulevard de los Sueños rotos.
Que bien suena "Boulevard of broken dreams", cuántas canciones llevan ese nombre.
Lo cierto es que la bici sigue tirada. Le pregunte a mi mamá si había visto las rueditas, y me preguntó para qué las quería. No me animé a responderle que las necesitaba para no volver a caerme. Me di por vencido.
Mañana seguramente volveré al balcón, pero para arreglar la bici, quiero lijarla y volver a pintarla de rojo, y quiero ponerle una calco nueva de los pagüer, y se la quiero regalar a alguien. Se la quiero dar a quien aún se anime a jugar, a quien quiera pelear contra los malos, alguien que tenga rueditas para no caerse. Alguien que aun pueda pedalear.

jueves, 30 de octubre de 2008

Si unos años despues...



Cruzaba los dedos, y una gota de transpiración se deslizaba por sobre su sien.
Temía apartar la mirada de una de las baldosas que pisaba, sus ojos no lloraban, sangraban...
Su cuerpo estaba helado, el estomago vacío, y la garganta la tenia atravesada por una roca.
Al frente estaba ella, mirándolo.
Esa mirada no era respuesta suficiente para el, necesitaba oír.
Ella observaba y no podía dejar de hacerlo, su lengua se había derretido, aunque hubiese querido no podría haber dicho alguna palabra.
Y estaban abstraídos de su entorno, cada vez mas gente se acercaba formando un circulo mientras miraban la escena mas conmovedora del mundo, una chica sin palabras con una roza en la mano y un joven avergonzado mirando el piso como esperando algo.
Nadie vio como empezó la historia.
Un hombre de los que estaban ahí que tendría sesenta y pico de años insistía con la teoría de que el chico había recitado estas palabras sin parar:

-no aguanto mas, no se que hacer, me carcome la idea de saber que el tiempo pasa y yo sigo sin vos, sigo envejeciendo sin ninguna motivación, nada de lo que hago me parece llenar, y son tan infinitos mis pensamientos cuando me acuesto y empiezo a pensar en lo lindo que seria que tu también pensés en mi, y cada mañana cuando me levanto recuerdo a la perfección mi sueño junto a vos, sueño que juntos armamos una vida, que tenemos dos hijas y una se va a llamar como vos, pero se que vos no podes, se que vos ocupas tus pensamientos en otro, desde hace tiempo vengo juntando valor para poder vomitarte esto, y quizás tu respuesta no sea la que me haga feliz, yo se que estás con el desde hace tiempo, pero también se que no te ama como yo te puedo amar, y aunque no soy quien para decir como es el, soy testigo de cómo te amo yo y creo que mi amor por vos es inhumano, mi amor por vos me desvela noches enteras, y de día paso durmiendo solo para soñarte, y cuando despierto me vuelve a sangrar el corazón, y ese perfecto sueño queda debajo de la almohada, he visto las estrellas y las he visto imaginándote junto a mi recostados en el pasto, he llegado a contar quince estrellas fugases y en cada una de esas te he deseado, también te cuento que escribí muchas cartas y en ninguna podía poner todo lo que sentía, y por eso nunca te las di, mi vida sigue, y siento que cada cosa que hago esta incompleta, siento que me faltan tus palabras, siento me falta tu abrazo, que me faltan tus besos, pero sigo adelante, sigo con mi rutina, sigo siendo la misma persona, y cada vez pienso mas firmemente que la felicidad en mi solo es una utopía, nunca voy a ser feliz si vos no estas acá, si vos no estas cerca, si vos estas con otra persona, solo quizás podría sentirme mejor si se que vos sos feliz, y ahí entonces me sentiría algo satisfecho, pero también quiero reprocharte algo muy pequeño, vos sos cómplice de mi amor, sos cómplice de que mi corazón este tan aferrado a la idea de tenerte como mi novia, alguna vez quizás sin querer aparecí en tu vida y vos me abriste los brazos y hasta me abrazaste y me dejaste abrazarte, pero de un día para el otro caíste en la cuenta de que estabas con otro y ahí fue cuando cerraste la persiana, se corto nuestra implícita relación, pero era tarde, yo ya había imaginado mi vida junto a vos...


El viejo que hablaba hizo una pausa en su relato, levanto la mirada y noto que ya nadie miraba a la pareja, ahora la muchedumbre, yo incluido, escuchaba atentamente su relato. Volvió a bajar la mirada y continuo:

-perdón que te diga estas palabras ahora, perdonáme por haberme enamorado de vos sin querer, pero no podía seguir cargando con esta pena, ahora me siento mas liviano, ahora por lo menos se que me jugué por lo que quiero, de viejo me voy a sentir satisfecho por haber hecho lo que siento en este momento, pero antes dejáme contarte la pesadilla que tengo a veces... sueño que soy viejo ya y que la vida se me ha pasado en un instante por no haber estado al lado de la mujer que amo.


Luego de estas palabras el anciano contó que la chica miro un rato al joven, tiró la roza al piso y se fue con su novio que la esperaba en la esquina.
Cuando nos contó eso ultimo, miramos hacia donde estaba anteriormente la pareja y ya no se encontraban ahí, ni el chico, ni la chica, ni la rosza... habían desaparecido.
El viejo levantó la cabeza, sus ojos brillaban y titileaban a punto de dejar caer unas lagrimas, y allí recién fue cuando todos nos dimos cuenta que su cuerpo estaba inundado de llanto, y en ese momento fue también cuando notamos que su rostro era el mismo rostro que el de aquel muchacho, solo que cincuenta años mas viejo...



-Francisco Laiseca

martes, 10 de junio de 2008

Que decepcionante es esto de crecer,
es tan sutil la manera en la que las cosas van siendo modificadas según nuestra mirada.
Recuerdo cuando decía que quería cambiar el mundo, ahora no cambie de parecer, pero, ese eterno sueño se traslado al segundo plano de mis metas, se traslado a la bolsa de las utopías, y no por que ahora soy malo o individualista, sino que ahora es mas difícil y no quiero ni imaginar como sera mas tarde.

miércoles, 28 de mayo de 2008

domingo, 20 de abril de 2008

extrañandote durante el siglo XXI


  • Me desperté un poco afligido, angustiado, creo que ni siquiera estaba durmiendo.
    Los sentidos estaban encendidos... la ventana abierta, se asomaba la luna cuarto menguante y a mi lado no había ninguna mujer, solo hundida la parte del viejo colchón que estaba acostumbrada al cuerpo de mi esposa.
    No solo el colchón se había acostumbrado a ella... mis brazos se sentían vacíos por las noches sin tener a quien abrazar... Mis ojos también estaban tristes por no poder verla cada mañana, no tenia ni fotos de ella, había quemado todas, no se si por odio, tristeza, bronca, locura, o simplemente desilusión.

    Yo tenia 30 años, y mas de un tercio de mi vida con ella se fueron ese día.
    Su partida al principio pude disimularla, supe ponerle un antifaz de alegría a mi corazón tan embebido en vinagre. Luego se me acabaron las mentiras y tuve que plantearme el inevitable hecho de superar el abandono, tarde o temprano tendría que hacerlo, aunque me quedaba aun esa infantil esperanza de que vuelva, pero por como fue su despedida habían mas posibilidades de que crea en que luego de que se me caiga algún diente aparezca dinero bajo mi almohada.
    Los días pasaban tan tristes y tan grises en aquel verano, el sol de esa temporada solo iluminaba la sombra de ese hombre que había sido antes. Inundaban mis pulmones la nicotina y el alquitrán de los 50 cigarrillos que me fumaba por día, era un ermitaño mientras estaba en casa, solo salía a comprar comida enlatada, cigarrillos y viejas películas en blanco y negro.